SUNAFIL también se equivoca y darte cuenta te puede salvar de una multa

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Todos asumimos que el inspector tiene la razón hasta que se demuestre lo contrario. Es el error mental más caro que puede cometer una empresa.

Porque SUNAFIL no es infalible. Es una entidad que tramita miles de expedientes, con inspectores que tipifican bajo presión de plazos, y que —como cualquier sistema humano— se equivoca.

La Resolución N° 0980-2026-SUNAFIL/TFL-Primera Sala es la prueba.

Una empresa fue sancionada como MUY GRAVE por, supuestamente, no otorgar descanso vacacional a cuatro extrabajadores. Pero nadie —ni siquiera la empresa— había notado el verdadero problema: el inspector se equivocó. Tipificó un problema de pago dentro de un artículo pensado para sancionar la falta de tiempo de descanso.

Fue el propio Tribunal de SUNAFIL el que lo detectó de oficio.

¿Por qué importa que el error sea de SUNAFIL y no de la empresa?

La reacción automática de cualquier empresa sancionada es correr a juntar boletas, constancias y liquidaciones para demostrar que sí pagó. Y está bien hacerlo. Pero mientras tanto, nadie está mirando si el inspector siquiera tenía derecho a sancionar por esa vía.

El Tribunal fue duro en su calificación: no llamó a esto un “error menor” ni una “motivación insuficiente” subsanable. Lo llamó motivación aparente. Es decir, una resolución que cita normas, describe hechos, pero nunca conecta unos con otros de verdad. Y una motivación aparente no se corrige: se anula.

SUNAFIL no es una autoridad que dicta la verdad absoluta. Es una parte del procedimiento que también puede estar equivocada — y que, cuando lo está, no lo admite espontáneamente. Alguien tiene que encontrarlo.

SUNAFIL también se equivoca. Podrás darte cuenta?

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Brian Nuñez | Nuñez & Morgan Asociados

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