Hoy recibí por WhatsApp un mensaje que me hizo el día y me recordó por qué amo mi trabajo.

“Dr. Brian, buenos días, para informarle que ya se cerró el tema”
Como el servicio brindado se realizó hace unos meses atrás, me costó recordar rápidamente en qué consistió su caso, pero sin duda serían buenas noticias… minutos después, adjuntó la siguiente imagen:

“De acuerdo a lo expuesto se concluye lo siguiente:
5.1. En base a la documentación proporcionada por el sujeto inspeccionado (…) no se advierte la concurrencia de incumplimientos a las materias sociolaborales contenidas en la orden de inspección (…)”
Y después, por supuesto, la cereza del pastel:

“5.3 En consecuencia, se propone el cierre de la presente orden de inspección”
Como abogado, hay momentos de mucha tensión y desafíos constantes, pero también hay días como hoy, cuando un mensaje de WhatsApp de un cliente se convierte en la mejor recompensa.
Si bien es cierto que las inspecciones y requerimientos de información de SUNAFIL suelen generar preocupación en las empresas –y con justa razón, dada la posibilidad de sanciones y multas–, este caso particular demuestra que no siempre el desenlace es negativo.
Mi cliente me escribió para comunicarme que el caso ha sido culminado sin que se le inicie un procedimiento sancionador y, lo que es aún mejor, sin ninguna consecuencia negativa para él.
Este desenlace es una muestra clara de que la clave en muchas ocasiones radica en la correcta y oportuna atención a los requerimientos de información por parte de SUNAFIL. Contrario a lo que muchos pueden pensar, no todo es “malo” por parte de la entidad fiscalizadora. Cuando se brinda una respuesta adecuada, documentada y bien sustentada a sus solicitudes, la posibilidad de evitar un procedimiento sancionador o una multa se incrementa significativamente.
¿Tienes problemas con SUNAFIL? Escríbenos y con gusto te ayudaremos.


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